viernes, 1 de julio de 2011

Viaje: Alicante- Tarifa Tarifa-Asilah

viernes, 1 de julio de 2011

Salí de Alicante a  las 11:00 mas o menos, con todo el tema de la autorización del coche. Sinceramente, en el trayecto hasta Murcia tenía un nudo en el estomago, miedos y ni idea de porque ni a que me iba  ¡quien me esperaba en África!, pero como no me iba a volver seguí para adelante y poco a poco perdieron importancia estas cuestiones y lo cobro el paisaje y el camino. 

En Murcia conocí a Miguel y a su hija, Sara, el dueño del chiringuito de la playa que me alquilaba la casa, metió algunas cosas que no le cabían en mi coche y a una amiga suya, Teresa, con quien hice un trayecto inolvidable de conversación, silencios y risas. Nos pareció conocernos de toda la vida, la verdad todo un personaje.

El coche se deslizo por la carretera casi sin frenar desde Murcia hasta Tarifa donde llegamos con el barco de las 9 apunto de salir y fuimos los últimos en entrar de chiripa. Bernie el pobre iba en el maletero bien cómodo pero me miraba con cara de ¿a donde me lleva está?. 
En Tarifa hacia un viento que nos volábamos, entramos corriendo al barco y entre sellar pasaportes, los papeles del coche y el follón que se armó con el perro, casi a llegamos a Tanger. 
Aun así, en el barco conocí a un chico que se dedicaba a hacer cooperación internacional dando clases de joyería en Chefchauen, que es una cosa que me  gustaría aprender aquí, un poco de artesania de manejo de la plata.


La entrada a Tanger, totalmente un caos y muy subrealista, un poli con un pedazo de catana que no venía a que, gente por todos sitios que se llevaba el pasaporte, los papeles del coche, te hacían bajar y subir.
Era el día antes de las elecciones por lo que la ciudad estaba de fiesta, había desde burros por la calle hasta lo que menos os podáis imaginar. Nadie paraba en los semáforos, ni en los pasos de peatones y la gente cruzaba como si les diera igual que les pasaras por encima, para colmo, mi misión era no separarme del culo del coche de Miguel por lo que nos moríamos de risa en del percal. ¡Nunca, nunca volveré a quejarme de como circulan en las rotondas en Alicante! ¡que locos!


                                          Atardecer en tarifa desde el barco.


                                        Faro en Tarifa, saliendo...


                           El pobre Bernie encima que estaba muerto de miedo en el barco me lo hicieron sacar a la cubierta, La verdad jamas he visto un perro tan bueno, se porto durante todo el viaje fenomenal.                                        
                                        

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